Los juernes al soleil

La palabra es detestable, juernes, pero el concepto, mezcla de cansancio y esperanza, es un hallazgo. Ya te has dejado el cerebro, el cuerpo y el humor en tres días laborables. Y aún quedan dos completos por delante. Decir juernes es anticipar la promesa de descanso -quien lo tenga- del fin de semana. Es adelantar y duplicar el alivio del viernes. Como digo, no me gusta la palabra pero sí el sentimiento. A las ocho de la mañana de esa jornada abro el correo y me encuentro la programación semanal de TV5Monde. Exploro los extractos en busca de temas interesantes -el patrimonio, el vino, la historia, el concurso de pastelería primorosa que a veces emiten, la Bretaña, bien sûr, música de fusión- y me recreo en los placeres prometidos y en el sabor del café.

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